Estudios de psicología ambiental demuestran que los hogares desordenados y desorganizados suelen estar relacionados con la ansiedad, la tristeza y la fatiga mental. Para muchas mujeres, el desorden aumenta durante épocas de agobio emocional, como tras una pérdida, una enfermedad, el agotamiento o el estrés en las relaciones.
Tu hogar es un reflejo, no un veredicto. Una casa desordenada no te hace perezoso, sino que indica que estás sufriendo. Una vez que comprendes esa verdad, la sanación se vuelve posible.
Cómo reconectarte contigo mismo a través de tu hogar
Si tu casa ya no se siente como un refugio, comienza de a poco.
- Empieza con una superficie: un escritorio, una mesita de noche, un estante. Límpiala, decórala, considérala tuya.
- Deja que entre aire fresco cada mañana. La luz natural mejora el estado de ánimo y la claridad mental.
- Rodéate de aquello que te traiga paz: fotos, colores, aromas o plantas.
- Si te sientes demasiado cansado para empezar, pide ayuda. A veces, la depresión o el agotamiento necesitan apoyo emocional y una estructura suave.
- Celebra cada pequeña victoria. Lavar los platos, tender la cama o arreglar una manija suelta son actos de amor propio en movimiento.
El hogar de una mujer debería decirle, cada día, que importas. No tiene que parecer una revista; simplemente tiene que sentirse vivo, cuidado y querido. Porque cuando empieces a cuidar de nuevo tu espacio, redescubrirás la fuerza para cuidarte.
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