8 señales tempranas de diabetes

Durante mucho tiempo, la diabetes se consideró una enfermedad que solo debían prevenir las personas mayores, pero cambios significativos en nuestros hábitos alimentarios y estilos de vida han provocado una rápida propagación de la diabetes, que ahora afecta incluso a los más jóvenes. En Francia, 3,5 millones de personas padecen diabetes.

La diabetes se produce cuando el azúcar permanece en la sangre y se elimina por la orina. Normalmente, el azúcar debería almacenarse en nuestras células para ser utilizado como fuente de energía posteriormente, pero si nuestro cuerpo no produce suficiente insulina, la hormona responsable del almacenamiento de energía, el azúcar permanece en la sangre y finalmente se elimina por la orina.

Esto no es algo que ocurre de la noche a la mañana. Incluso si la diabetes se diagnostica alrededor de los 50 años, suele deberse a un deterioro gradual del control de la glucemia causado por el estilo de vida y los hábitos alimentarios acumulados entre los 20 y los 40 años. La diabetes suele presentar varios síntomas antes de que aparezcan, pero muchas personas no los reconocen y los ignoran, lo que permite que la diabetes progrese. Por lo tanto, es crucial detectar rápidamente las señales que indican la presencia o progresión de la diabetes en nuestro cuerpo para poder consultar a un médico.

Los primeros signos de la diabetes

Problemas de la piel

La diabetes puede afectar los vasos sanguíneos y causar diversos problemas cutáneos. Puede experimentar sequedad y picazón en la piel, o desarrollar dermatitis diabética, caracterizada por piel endurecida y áspera en manos y pies. Aproximadamente entre el 40 y el 50 % de los pacientes diabéticos también pueden desarrollar manchas marrones o rojas en brazos o piernas, similares a cicatrices marrones, tras la cicatrización de pequeñas heridas. Estas manchas se hacen más visibles a medida que la diabetes progresa. También puede desarrollarse una afección llamada acantosis nigricans en pliegues cutáneos como las axilas, el cuello y las ingles, que se manifiesta como un oscurecimiento de la piel.

Visión borrosa

Los cambios significativos en la visión, la visión borrosa grave o la visión doble repentina deben considerarse una señal de alerta. Cuando la diabetes no está bien controlada, se produce un exceso de azúcar en la sangre, lo que engrosa y endurece los vasos sanguíneos que irrigan el ojo. Esto puede provocar complicaciones graves, como la retinopatía diabética, y aumentar el riesgo de ceguera.

Hambre constante

 

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