El mazo y el silencio que siguió
El mazo aterrizó con un golpe seco y definitivo que pareció escalar las paredes de madera y extenderse sobre cada banco, y entonces la jueza Lenora Kline habló con el tono firme que usa la gente cuando ha repetido las mismas palabras tantas veces que sus propios sentimientos han sido entrenados para no interferir.
"Culpable. El tribunal impone cadena perpetua".
Por un instante, nadie se movió, e incluso las luces fluorescentes sobre la sala del tribunal se sintieron demasiado fuertes, porque los defensores públicos deslizaron los papeles en carpetas, el fiscal apretó la mandíbula como si ya hubiera pasado página en su mente, y el alguacil avanzó con el paso experto y cuidadoso de quien ha escoltado a cientos de personas fuera de habitaciones a las que nunca volverían a entrar como hombres libres.
El hombre de naranja pide algo pequeño
Carter Halston lucía un uniforme naranja que contrastaba demasiado con la madera oscura, y las esposas en las muñecas le hacían colgar los brazos de una forma que sugería rendición incluso cuando intentaba enderezar la postura.
Levantó la barbilla, no con orgullo, sino con la valentía que surge cuando no queda nada que proteger salvo lo que aún queda de humano en tu interior, y su voz salió áspera, como raspada por noches de insomnio y palabras tragadas.
"Su Señoría... sé lo que decidió, y sé lo que la gente cree saber de mí".
Hizo una pausa, porque la sala estaba tan silenciosa que incluso una respiración sonaba como una interrupción.
"Solo tengo una petición antes de que me saquen".
La jueza Kline entrecerró los ojos ligeramente, no con ira, sino con la cautela de quien entendía que las peticiones podían convertirse en actuaciones si ella se lo permitía.
"Exponga su petición", dijo, manteniendo las manos cruzadas como si solo eso pudiera evitar que la sala se sumiera en el caos.
A Carter se le hizo un nudo en la garganta al tragar saliva.
Mi hijo nació la semana pasada. No lo he tenido en brazos ni una sola vez.
—Sus ojos recorrieron los bancos, buscando una cara—.
¿Podría sostenerlo un minuto?
El juez pesa un minuto como si fuera toda una vida
⏬️⏬️ continúa en la página siguiente ⏬️⏬️
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
