asegurarse de que ella lo sintiera también pero ese día mientras jugaban a adivinar animales y ella le pintaba la cara con plumones lavables él ya lo sabía todo era su hija y eso le daba una nueva razón para respirar para cambiar para volver a empezar esa noche de regreso en casa pegó la hoja de los resultados en la pared justo al lado de su escritorio la miró por varios minutos luego se sentó a escribir algo que nunca había escrito una carta para su hija aún no sabía cuándo se la daría pero tenía que empezar por ahí porque ahora más que un empresario
más que un millonario era un papá y eso lo cambiaba todo la hoja con el resultado de ADN seguía pegada en la pared del estudio de Eduardo como si fuera un trofeo pero también como un recordatorio de que ya no había marcha atrás esa misma noche en que la colocó ahí supo que el momento de soltar la noticia estaba cerca no podía seguir escondiendo algo así por dentro ya no lo dejaba tranquilo era como tener un grito atorado en la garganta que quería salir a fuerza lo pensó bien escribió una lista de pros y contras hasta intentó ensayar lo que diría pero al final entendió que esas
cosas no se planean se sienten se hacen y punto así que decidió que lo mejor era decírselo primero a doña Margarita no era cualquier cosa ella tenía que saberlo antes que todos por respeto por cuidado y porque era la que estaba a cargo de Valeria fue al orfanato un miércoles por la tarde con el corazón latiéndole en los oídos llevaba los papeles en un folder sencillo sin sellos sin marcas pidió hablar en privado con ella y entraron a la oficina apenas se sentaron él no se anduvo por las ramas sacó la hoja la puso sobre el escritorio y dijo
“Es mi hija.” La directora se quedó viendo el papel luego lo miró a él luego volvió al papel no dijo nada por varios segundos eduardo explicó todo le contó la historia con Laura cómo había llegado a la niña cómo se había hecho la prueba cómo había sido todo el proceso margarita lo escuchó con los ojos bien abiertos luego respiró hondo y se acomodó los lentes dijo algo que a Eduardo no se le va a olvidar nunca lo supe desde que la niña te miró la primera vez la confesión cayó como un bloque de concreto eduardo se sintió descubierto como si todo ese tiempo ella hubiera sabido algo
y solo lo estaba esperando margarita le dijo que lo había sospechado pero que no tenía pruebas que no quería hacer su posiciones sin sentido luego le preguntó qué pensaba hacer y ahí vino lo más fuerte eduardo dijo “Quiero llevármela conmigo.
” Así directo sin disfrazarlo la directora se quedó seria le dijo que no era tan fácil que había trámites investigaciones reglas que el DIF tenía que intervenir que no bastaba con decir que era el papá eduardo asintió dijo que lo entendía que no tenía prisa pero que no iba a rendirse que quería hacerlo todo como se debía sin atajos pero con la verdad por delante Margarita le dijo que entonces tenía que hablar con las autoridades que lo mejor era hacer todo oficial y así lo hizo al día siguiente Eduardo fue a la oficina del DIFE con el sobre en la mano pidió una cita entregó
la prueba de ADN contó su historia de principio a fin y pidió asesoría para iniciar el proceso legal de reconocimiento y custodia los trabajadores sociales lo miraban con caras de sorpresa algunos como si no supieran si era una broma no todos los días llega un millonario a decir que encontró a su hija perdida en un orfanato pero la historia era real y estaba respaldada por documentos a los pocos días la noticia explotó no por Eduardo sino porque alguien del sistema filtró la información un medio local publicó una nota que decía “Em empresario mexicano descubre que una
niña en un orfanato es su hija y de ahí se hizo viral en menos de dos días ya estaba en todos lados redes sociales periódicos programas de radio todo el mundo hablaba del caso algunos lo llamaban héroe otros decían que seguramente quería limpiar su imagen no faltaron los que dudaban de la historia pero Eduardo no respondió a nadie no dio entrevistas no publicó nada solo fue al orfanato como siempre se sentó con Valeria como siempre jugó con ella como siempre la diferencia era que ahora todos lo miraban distinto la noticia bomba ya había estallado y el mundo
entero tenía los ojos puestos en esa historia que hasta hacía poco solo era de él de Laura y de una niña que no dejaba de sonreír cuando lo veía llegar después de que la noticia se hizo pública Eduardo sintió que el mundo se le venía encima no por miedo al que dirán porque con los años ya se había hecho inmune a los chismes y a las críticas lo que realmente lo tenía temblando por dentro era que ya no había vuelta atrás ahora todo el mundo sabía ahora Valeria podía enterarse en cualquier momento y no como él lo había planeado no con palabras suyas ni con
una conversación tranquila sino con un titular escandaloso que podía aparecer en una pantalla o en boca de otro niño esa idea lo tenía mal esa mañana mientras desayunaba solo en su cocina no podía ni pasar el café lo único que hacía era ver su celular y leer los mensajes que no paraban de llegar periodistas conocidos hasta familiares lejanos con los que no hablaba desde hacía años todos querían saber todos opinaban todos se sentían con derecho eduardo apagó el teléfono lo metió en un cajón y salió de su casa como si el
fuego lo persiguiera llegó al orfanato sin avisar con el rostro tenso y los pasos apresurados doña Margarita lo recibió en la puerta ella ya había leído la noticia por supuesto solo le dijo “No ha pasado nada aún nadie le ha dicho nada a Valeria pero será mejor que hables con ella pronto.
” Eduardo asintió pero no dijo nada caminó directo al patio donde Valeria estaba jugando con dos niños más ella lo vio y corrió hacia él como si nada hubiera pasado lo abrazó fuerte como siempre eduardo se agachó y la abrazó más fuerte que nunca le temblaban las manos por dentro sentía una mezcla rara de culpa miedo y amor pensó en decirle todo aí mismo pero no pudo no era el momento así que solo le dijo que luego le contaría un secreto importante la niña lo miró con curiosidad pero no preguntó más confiaba en él y eso le dolía todavía más porque sabía que pronto esa mirada podía cambiar
esa tarde no fue como las otras eduardo apenas pudo jugar o hablar se quedaba mirándola memorizando sus gestos su risa la forma en que hablaba con los demás le dolía pensar que en unos días tal vez ella ya no lo vería igual esa noche de regreso en su casa se encerró en su estudio no contestó llamadas no revisó correos solo se sentó frente a su laptop y abrió una carpeta que había nombrado Valeria ahí tenía fotos documentos cartas todo lo que había ido guardando desde que supo la verdad abrió una hoja en blanco y empezó a escribir lo que quería decirle
no era un discurso no era una excusa era algo que le salía del corazón le escribió que no había estado en su vida antes porque no sabía que ella existía que si lo hubiera sabido habría hecho todo por estar con ella que su mamá fue una mujer valiente que lo protegió de una forma que él no merecía lari dijo que tenía miedo que no sabía si estaba haciendo lo correcto pero que lo único que sentía con claridad era que la quería que la quería desde que la escuchó decir papá con esa voz temblorosa esa carta no la imprimió todavía la guardó en la computadora pero sabía
que algún día se la daría tal vez no esa semana tal vez no ese mes pero sí cuando ella estuviera lista cuando los dos estuvieran listos al día siguiente cuando volvió al orfanato ya todos lo miraban con otros ojos algunos lo felicitaban otros lo evitaban pero él ya no se escondía se sentó junto a Valeria en el mismo rincón de siempre y por primera vez en días sonrió con el alma porque aunque el mundo entero opinara él ya sabía lo que tenía que hacer y estaba dispuesto a enfrentarlo todo con tal de no perder lo que más le importaba era
sábado por la mañana y el cielo estaba completamente despejado como si hasta el clima supiera que ese día no iba a ser uno cualquiera eduardo se despertó más temprano de lo normal sin alarma con la cabeza llena de ideas y el corazón acelerado abrió el closet sacó la camisa que Valeria una vez le dijo que le gustaba porque era del mismo color que el cielo se la puso y bajó a la cocina sin siquiera mirar su celular no quería distracciones preparó un desayuno sencillo pero no comió tenía un nudo en el estómago que no lo dejaba ni tomar agua tranquilo era
el día ese que había estado posponiendo porque no se sentía listo pero ya no podía esperar más sabía que tenía que hablar con Valeria decírselo todo sin rodeos sin miedo así que agarró la carta que había escrito días antes la dobló con cuidado y la metió en un sobre blanco también agarró un pequeño regalo que había mandado hacer una pulsera de hilo rojo con un dije chiquito que decía siempre juntos algo simple pero que llevaba todo lo que él sentía subió a la camioneta y le pidió al chófer que lo llevara al orfanato pero antes pasaron por una panadería compró
conchas de vainilla las favoritas de Valeria y dos jugos de mango no quería llegar con las manos vacías quería que el momento fuera bonito no algo que asustara cuando entró al orfanato Margarita lo recibió con una mirada seria pero comprensiva no hacía falta decir mucho ella sabía que ese era el día le dijo que Valeria estaba en la sala de lectura sola dibujando eduardo caminó hacia allá con las bolsas en la mano sintiendo cómo le sudaban las palmas y como el corazón le retumbaba en los oídos cuando abrió la
puerta Valeria levantó la mirada y sonrió como siempre con esa confianza que ya se le hacía natural “te traje pan” le dijo él intentando que no se le quebrara la voz la niña se rió se limpió las manos en la falda y fue a abrazarlo se sentaron en el suelo con una manta que ella había extendido empezaron a comer sin decir mucho pero no era un silencio incómodo era de esos silencios que pesan bonito cuando terminaron Eduardo sacó la cajita con la pulsera se la dio sin decir nada valeria la abrió vio el dije y sus ojitos se iluminaron ¿es para mí?” preguntó
Eduardo asintió “sí y también tengo algo que quiero contarte.” Ahí fue cuando respiró profundo sacó el sobre de la bolsa lo puso frente a ella y le dijo “Pero primero quiero que leas esto.” Valeria lo tomó con cuidado abrió el sobre y empezó a leer las primeras líneas las leyó en voz baja pero luego dejó de leer en voz alta solo movía los labios eduardo no podía dejar de mirarla cada gesto cada cambio en su cara era como un terremoto en su pecho cuando terminó Valeria levantó la mirada no lloró no gritó solo preguntó entonces
¿sí eres mi papá de verdad eduardo se acercó le tomó la mano con delicadeza y dijo “Sí hija soy tu papá.” Valeria se quedó en silencio unos segundos luego lo abrazó no como una niña que abraza a un visitante sino como alguien que por fin encontró su lugar no dijo nada más no hizo falta eduardo sintió que el mundo se detenía que todo lo que había hecho en su vida tenía sentido solo por ese momento afuera el sol seguía brillando pero adentro en ese rincón de la sala de lectura dos vidas se estaban uniendo para siempre después de esa primera charla entre Eduardo y
Valeria donde la verdad salió con todas sus letras todo cambió entre ellos pero no de una forma escandalosa ni rápida fue como cuando cae una piedra en un lago se hacen ondas pero el agua no se rompe los siguientes días en el orfanato fueron distintos con más miradas que palabras valeria no necesitaba tiempo para aceptarlo desde el principio ella lo sentía pero ahora que sabía la verdad empezó a verlo diferente lo miraba como si quisiera aprenderse su cara de memoria como si no quisiera olvidarse de ningún detalle le tocaba el reloj le preguntaba qué comía de niño si también