Había una cálida iluminación amarilla y música suave. Me senté en un rincón y pedí una copa de vino tinto.
Estaba mirando a mi alrededor y, en un momento dado, vi que un hombre se acercaba a mi mesa. Era más joven que yo, de unos treinta y pocos años, bien arreglado, seguro de sí mismo y con una mirada atenta. Sonrió y se ofreció a pedirme otra copa.
Empezamos a hablar con tanta naturalidad, como si nos conociéramos de años. Dijo que trabajaba como fotógrafo y que acababa de regresar de un viaje.
Le hablé de mí, de mi vida, de cómo había postergado tantas cosas y nunca me decidía. No sé si fue el vino o solo el calor, pero de repente me sentí viva.
Esa noche, lo acompañé al hotel. Sentía miedo y calma a la vez. Hacía mucho que no sentía la calidez, la presencia de otra persona a mi lado. Apenas hablamos, simplemente nos dejamos llevar por las emociones.
Pero cuando me desperté a la mañana siguiente, descubrí algo aterrador.
⏬️⏬️ continúa en la página siguiente ⏬️⏬️
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
