—Ahora mismo, mi amor.
Mientras todos aplaudían y yo cortaba la cinta inaugural del taller, pensé en esa chica joven que había llegado años atrás, sin dinero pero llena de esperanza. En cómo un gesto simple había plantado una semilla.
Y en cómo esa semilla, contra todo pronóstico, había vuelto convertida en un bosque entero.
—¿Lista para la foto, doña? —Carolina tenía el celular en alto—. Esto también va para Instagram.
—Esperá, esperá —me acomodé el pelo—. ¿Cómo salgo bien en estas cosas?
—Sonría nomás. Así, natural. Perfecta.
El flash se disparó. Y yo, por primera vez en meses, me sentí exactamente eso: perfecta. Ver menos
Nadie tiene la obligación de apoyarme en mis relatos y valoro mucho a quien lo hace
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
